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Ayesa culmina su mayor contrato de automatización y telecontrol de aguas

La compañía ha dotado de sistemas inteligentes a las instalaciones de los Canales del Taibilla, que llevan el agua potable a más de 2,5 millones de personas.

Ayesa ha finalizado con éxito su mayor proyecto de telecontrol de aguas realizado hasta la fecha. Tras cinco años de trabajos se ha recibido la totalidad de las obras, adjudicadas por la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, por un importe superior a los 14 millones de euros. Este organismo, dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, es el encargado de suministrar agua potable a 79 localidades del Sureste español, entre las que se encuentran Murcia, Cartagena, Elche y Alicante. Así, da servicio a una población superior a los 2,5 millones de personas, que llega a sobrepasar los tres millones durante la época estival. Para ello cuenta con 498 kilómetros de canales principales.


La extensa superficie que abarca la mancomunidad ha sido precisamente uno de los retos que ha afrontado el equipo de Ayesa, que ha logrado implantar satisfactoriamente sensores y sistemas de medición y control en 180 instalaciones y conectarlas mediante radioenlaces en banda ancha privada, para lo que ha construido una red troncal de alta capacidad formada por 28 nodos principales y una red de acceso de casi 200 puntos.
Entre estos activos sobresalen 31 estaciones de bombeo, 112 depósitos, 5 plantas potabilizadoras, el Nuevo Canal de Cartagena y más de 40 puntos de medida, entre ellos, el de la presa del Taibilla.


Los sistemas de supervisión, automatización y control permiten gestionar de forma inteligente el transporte y almacenamiento del agua, mediante la gestión en remoto y en tiempo real del nivel del agua, la calidad o la presión. La tecnología desarrollada e implementada por Ayesa mejora y facilita la explotación, al tiempo que reduce y optimiza los costes. Pero, además, ayuda en la toma de decisiones, pues la solución tecnológica genera de manera automatizada planes de operaciones.

El proyecto se desarrolló en dos fases: la primera se centró en las principales instalaciones y la segunda en la capilarización. Para su ejecución se han requerido numerosos perfiles profesionales: desde dirección técnica y de obra a ingenieros eléctricos, especialistas en telecontrol, programadores y diseñadores gráficos.